Comentario de texto de Esparce octubre, al blando movimiento de Juan Ramón Jiménez

OTOÑO

Esparce octubre, al blando movimiento

del sur, las hojas áureas y las rojas,

y, en la caída clara de las hojas,

se lleva al infinito el pensamiento.

¡Qué noble paz en este alejamiento

de todo; oh prado bello, que deshojas

tus flores; oh agua, fría ya, que mojas

con tu cristal estremecido el viento!

¿Encantamiento de oro!¡Cárcel pura,

en que el cuerpo, hecho alma, se estremece,

echado en el verdos de una colina!

En una decadencia de hermosura,

la vida se desnuda, y resplandece

a escelsitud de su verdad divina.

(Sonetos espirituales, Juan Ramón Jiménez)

El poema pertenece a su libro Sonetos espirituales, perteneciente a su primera etapa, la sensitiva, aunque es el último de dicha etapa y sirve de puente, casi, entre esta época y la segunda, la intelectual. El valor metafórico de la lengua juanramoniana con la estructura renacentista del soneto y bajo la apariencia de la poesía amorosa, desarrolla una reflexión sobre la poesía y su proceso de escritura.

El hecho de inventar la palabra en cada poema le posibilita la posobilidad de expresarlo nuevo y lo personal, lo absolutamente íntimo; nada se cuenta, porque no hay nada exterior al poema, todos son conjuntos simbólicos. Esta obra es típicamenete modernista por la utilización del color, la abundancia de elementos sensoriales, las brillantes adjetivaciones y por el empleo del metro largo.

Esta obra obre la segunda etapa de la poesía de Juan Ramón, en la que que se revela una voluntad de ver el mundo con ojos nuevos y propios, un tenaz esfuerzo por, libre de la visión convencional de las cosas y libre de la visión deformadora de cualquier código literario, mirar el mundo con ojos recién estrenados. Las cosas son el vestido y Juan Ramón busca “el desnudo” que hay tras ella: Así desde el libro Sonetos espirituales somete a sus poemas a una progresiva descontextualización y, para ello, le es preciso inventar una “nueva palabra” que le permita hablar de ese “desnudo” que las cosas visten. Tal palabra será la base de su poesía desnuda, una poesía que se hace extensiva a todos los niveles: fónico-rítmico, léxico, temático, etc. Como consecuencia de todo esto, el poema llega, a veces, a unos niveles tales de concisión expresiva, de abstracción y de ambigüedad que la crítica ha definido la escritura juanramoniana de esta etapa como “intelectualista” y como “hermética”. A esta impresión contribuye también la brevedad característica de los poemas de esta época, ya que Juan Ramón se esfuerza por dejar fuera del poema todo lo que suscita la emoción poética para darnos ésta desnuda.

El texto que vamos a comentar pertenece al libro ya mencionado, obra que sorprende por la tremenda disciplina formal a que se somete la materia: nos referimos a la elección del soneto endecasílabo como estrofa común y unitaria de todos los poemas del libro. El soneto que comentamos tiene por título “Otoño” y es el poema que cierra el libro.

En una primera lectura puede percebirse una temática amorosa; sin embargo, observamos que, en un palno más profundo, se plantea el problema de la difícil coexistencia entre “el anhelar divino” y “la miseria de la carne umbrosa”. Desde esta perspectiva, el lenguaje amoroso se revela como lenguaje metafórico. Así, el título del poema “Otoño” funciona a modo de epifonema, dándonos el tema del soneto: el otoño al fondo como norma de recogimiento y renuncia, el otoño, época en que caen las hojas y se desnudan los árboles. Así observamos la dualidad a la que antes nos referíamos: el cuerpo se desnuda y se ve su belleza, la poesía se deshace de ropajes típicos modernistas y se convierte en poesía pura: podemos observarlo en los versos 3 y 4: “ y en la caída clara de sus hojas/ se lleva al infinito al pensamiento.” También en los versos 3 y 4 del segundo cuarteto: “De todo, oh, prado bello, que deshojas/ tus flores , oh, agua, fría ya, que mojas”

Por otro lado, el poeta parece decirnos que cuando la hermosura, la belleza física decae, se aprecia realmente el verdadero amor, la poesía pura. Ello podemos observarlo en el último terceto: “En una decadencia de hermosura/ la vida se desnuda, y resplandece / la escelsitud de su verdad divina”. Esta pureza, parece perderse en el cuerpo, en todo aquello superficial que lo rodea. De esta forma nos encontramos con el sentido metafórico del cuerpo como cárcel, cárcel en que se encierra el alma, lo que indica la aceptación de la existencia humana y el deseo de llegar a la desnudez. Lo podemos apreciar en el primer soneto: “¡Encantamiento de oro!¡cárcel pura / en que el cuerpo, hecho alma, se enternece / echado en el verdor de una colina”. Todo se dice de manera rápida, marcada por la presencia del asíndeton, esdecir, por la ausencia de conjunciones, por la abundancia de adjetivos como “de oro”, pura, etc.

En línea generales podríamos decir que éste es el tema del soneto: la poesía pura, la búsqueda de la pureza, todo ello expresado en formas metafóricas y cargado de una numerosa adjetivación llena de elementos sensoriales: “blando movimiento”, “ caída clara”, “hojas aureas y rojas” (rojas proque son las hojas del otoño), “prado bello”, “agua fría”, “estremecido viento”, etc. Junto a esa adjetivación cromática: “rojo”, “de oro”, enlazadas por términos metafóricos, hemos de resaltar los sustantivos que encabezan cada una de las cuatro partes formales que componen el soneto; ellos están situados en el primer verso de cada parte y son el tema sobre el que el poeta va a hablar a continuación apoyándose en otros sustantivos y adjetivos, pero siempre del mismo modo, con un tono descriptivo y lento, utilizando para ello el asíndeton, recurso que, junto a la metáfora, predomina en todo el poema:

Primer cuarteto: Octubre

Segundo cuarteto: Paz

Priemer terceto: Encantamiento.

Segundo terceto: Decadencia.

Hemos de destacar, también, los dos últimos versos del poema, en los que podemos resaltar una anáfora en los dos últimos versos: “la”…/ “la…”. En ellos vemos claramente reflejada la idea de la desnudez y lo que “resplandece” tras ella: “la verdad divina”.

Concluyendo, este poema que, como dijimos, cierra el libro Sonetos espiriatuales es un soneto clave en la idea de la “desnudez”, que tanta importancia tendrá en su obra posterior.

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