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Comentario de texto del Soneto XI de Garcilaso de la Vega

marzo 10, 2008

Comentario de texto
“Soneto XI”
(Garcilaso de la Vega)


Hermosas ninfas, que, en el río metidas,
contentas habitáis en las moradas
de relucientes piedras fabricadas
y en columnas de vidrio sostenidas;

agora estéis labrando embebecidas
o tejiendo las telas delicadas,
agora unas con otras apartadas
contándoos los amores y las vidas:

dejad un rato la labor, alzando
vuestras rubias cabezas a mirarme,
y no os detendréis mucho según ando,

que o no podréis de lástima escucharme,
o convertido en agua aquí llorando,
podréis allá despacio consolarme.

LOCALIZACIÓN

RELACIÓN DEL TEXTO CON EL AUTOR Y LA ÉPOCA

En este poema de Garcilaso encontramos los tópicos renacentistas. El ideal estético renacentista, la belleza integrada en la naturaleza armónica (locus amoenus). Referida tanto a los seres mitológicos (hermosas ninfas, que contentas habitáis…), como a la naturaleza idealizada (relucientes piedras, columnas de vidrio). El tema del amor, como eje central, que en este caso refleja la inconsolable desdicha del poeta.

Garcilaso encarna los valores del hombre renacentista, hombre de armas (muere defendiendo a su rey) y poeta (en contacto con la corriente literaria renacentista italiana). Al modo del amor cortés, llora la muerte de su musa (Isabel Freyre), como lo hizo Francisco Petrarta con Laura. Su obra es publicada, a modo de apéndice en la obra de un amigo, siete años después de su muerte.

Se trata, pues, de un soneto escrito por Garcilaso de la Vega (1501 ó 1503 – 1536), de influencia petrarquista, la lírica italiana que a lo largo del siglo XVI se extiende por Europa. La conoció durante su estancia en Nápoles, de ella se embebe y la introduce en España.

Es una obra lírica, escrita en verso. La forma de elocución que predomina es la descripción en la que expresa de modo subjetivo, en estilo directo y en primera persona, la inmensa tristeza de su alma..

ARGUMENTO

El poeta se dirige a unas ninfas, que se encuentran en sus ocupaciones habituales, para que le presten atención y escuchen el relato de sus inconsolables desdichas amorosas.

TEMA

Tristeza inconsolable del poeta.

ESTRUCTURA

Estructura interna

Dos partes:
a) invoca a las ninfas y describe sus moradas (primer cuarteto) y sus actividades (segundo cuarteto);
b) pide que les escuche y revela el motivo de su invocación (dos tercetos).

Estructura externa

Es un soneto, endecasílabo, con rima consonante ABBA ABBA CDC DCD.

1 Her/mo/sas/ nin/fas/, que_en/ el/ río /me/ti/das, 11 A (sinéresis)
2 con/ten/tas/ ha/bi/táis/ en/ las /mo/ra/das 11 B
3 de/ re/lu/cien/tes/ pie/dras/ fa/br/ica/das 11 B
4 y_en/ co/lum/nas/ de/ vi/drio/ sos/te/ni/das, 11 A
5 a/go/ra_es/téis/ la/bran/do_em/be/be/ci/das 11 A
6 o/ te/jien/do/ las/ te/las/ de/li/ca/das, 11 B
7 a/go/ra_u/nas/ con /o/tras/ a/par/ta/das 11 B
8 con/tán/doos/ los/ a/mo/res/ y /las/ vi/das: 11 A
9 de/jad/ un/ ra/to/ la/ la/bor/, al/zan/do 11 C
10 vues/tras/ ru/bias/ ca/be/zas/ a/ mi/rar/me, 11 D
11 y /no_os/ de/ten/dréis/ mu/cho/ se/gún/ an/do, 11 C
12 que_o /no/ po/dréis/ de/ lás/ti/ma_es/cu/char/me, 11 D
13 o/ con/ver/ti/do_en/ a/gua_a/quí/ llo/ran/do, 11 C
14 po/dréis/ a/llá/ des/pa/cio/ con/so/lar/me. 11 D

ESTUDIO DE LA FORMA PARTIENDO DEL CONTENIDO

NIVEL FÓNICO

De ritmo lento y contenido, a modo del fluir mansamente las aguas del río. Hay una ruptura abrupta en el verso noveno, verbo en imperativo y encabalgamiento, que acelera el ritmo hasta el final.

Podemos ver una aliteración en el v. 9 (“la labor”) y una anáfora (“agora” en los v. 5 y 7)

NIVEL MORFOSINTÁCTICO

Utiliza un vocabulario sencillo con el que consigue transmitir un intenso sentimiento doloroso. Lo vemos en la utilización de sustantivos comunes. Los adjetivos resaltan la belleza del escenario: epítetos como “hermosas ninfas”, “relucientes piedras”, “rubias cabezas”.

Los verbos señalan claramente las dos partes del poema: los dos primeros cuartetos contienen verbos en presente de indicativo, al comienzo del primer terceto utiliza el imperativo (“dejad”) para terminar utilizando el futuro imperfecto.

En cuanto al tipo de sintaxis, abundan las oraciones coordinadas.

El poema comienza con una invocación a las ninfas y una proposición subordinada adjetiva que abarcará los dos cuartetos. En ellos hay coordinadas copulativas, disyuntivas y distributivas. El primer terceto se inicia con un verbo en imperativo, le sigue una yuxtaposición y una coordinada copulativa y termina con una subordinada adverbial consecutiva.

Nos encontramos con dos encabalgamientos; uno suave en los v. 2 y 3, y uno abrupto en el v. 9 y 10.

NIVEL LÉXICO SEMÁNTICO

Figuras literarias: hipérbaton (v. 12 “no podréis de lástima escucharme”), hipérbole (v. 13 “convertido en agua aquí llorando”), antítesis (v. 12 y 14 “o no podréis… o… podréis”)

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Comentario de texto de Es hielo abrasador, es fuego helado, de Francisco de Quevedo

febrero 27, 2008

SONETO
Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo;
enfermedad que crece si es curada.
Este es el Niño Amor, este es su abismo:
¡mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!
Francisco de Quevedo

LOCALIZACIÓN
El texto que vamos a comentar es un soneto, escrito por Francisco de Quevedo, un escritor español del siglo XVII, cuya vida se desenvolvió en el ambiente palaciego. Sus padres sirvieron a doña Ana de Austria, y él intervino activamente en la política de su tiempo con desigual fortuna. Apoyó al duque de Osuna (virrey de Nápoles) y se opuso a la política del conde-duque de Olivares, lo que le llevó a presidio, de donde salió enfermo y desengañado.
Está considerado como el máximo representante del conceptismo español, un movimiento literario que aspiró a expresar con muy pocas palabras (mediante conceptos y correspondencias, que el lector tiene que descubrir) mucho contenido. Su lema lo definió Baltasar Gracián: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”.
Siguió la línea poética platónico-petrarquista y del amor cortés, al mismo tiempo que la satírica de Marcial y Juvenal. En la métrica, adoptó formas renacentistas y barrocas, como el soneto, el terceto encadenado, el romance, la silva, la letrilla, etc.
Escribió poesía amorosa, metafísica, moral, religiosa, filosófica, satírico-burlesca, etc. Canta la belleza y el poder de seducción de la mujer que hace arder en deseo amoroso al enamorado y lo convierte en un ser celoso, abatido y angustiado, al no corresponderlo y mantenerse fría y distante. Siguiendo a Jorge Manrique, retoma el tema de la brevedad de la vida y de la muerte, mostrando un gran pesimismo y desengaño. Sigue la concepción cristiana de la vida en su poesía religiosa, al tiempo que critica y pone de manifiesto la decadencia del imperio español en su poesía de carácter político.
En prosa escribió obras satírico-burlescas, como Los Sueños, una novela picaresca, La vida del Buscón llamado don Pablos, y otras políticas, ascéticas, satírico-morales y festivas de gran importancia.

ANÁLISIS DEL CONTENIDO
Tema Los efectos contradictorios del amor.
Estructura del texto
En el texto se pueden establecer dos partes:
I. Los doce primeros versos: imágenes tópicas y contradictorias con las que se define el amor.
II. Reflexión-conclusión: el amor no es amigo ni de sí mismo.
De la enumeración de los tópicos se extrae una reflexión final, que sirve de aviso a los amadores, para que lo eviten.

Punto de vista y actitud que toma el autor
El autor adopta un punto de vista externo y distante, de quien ve los efectos del Niño Amor tras haber sentido y sufrido, seguramente, sus efectos, por lo que lo define de forma escéptica y desengañada.
Tono
Desengañado, severo, persuasivo.

ANÁLISIS DE LA FORMA POR NIVELES

Recursos gráficos
Por la disposición del texto en la página, se percibe que es un poema, en el que se agrupan los versos en estrofas.

Recursos fónicos
Métrica
El poema es un soneto, una composición culta renacentista, de origen italiano, que se introdujo en la poesía española a través del marqués de Santillana y que posteriormente, con gran éxito, incorporó de forma definitiva en el siglo XVI el poeta Garcilaso de la Vega, animado por su amigo Juan Boscán. Se utilizó mucho en el barroco y ha llegado hasta nuestros días.
El soneto es un poema estrófico que está formado por dos cuartetos y dos tercetos.
Todos los versos son endecasílabos, es decir, tienen once sílabas, como es usual en el soneto. Son, por tanto, versos de arte mayor.
La rima es consonante (-ado, -ente, -ada, -ismo) puesto que en la última palabra del verso, a partir de la vocal sobre la que recae el acento prosódico, coinciden los sonidos vocálicos y consonánticos. Es frecuente en los poemas cultos, frente a los populares o tradicionales, en los que es más común la asonante.
La rima es la siguiente: ABBA ABBA CDC DCD. En los cuartetos riman el primer verso con el cuarto y el segundo con el tercero; en los tercetos rima el primero con el tercero. La rima del segundo verso del primer terceto se recoge en el segundo terceto, por lo que los tercetos están encadenados.
Todos los versos tienen un acento rítmico en la penúltima sílaba.
Coinciden generalmente las pausas versales con las sintácticas, menos en el terceto final, en que entre el segundo y tercer verso existe un encabalgamiento suave.
Salvo la rima al final del verso, no existen recursos fonéticos dignos de mención.

Recursos morfosintácticos
Predominan en el poema los sustantivos (algunos de ellos abstractos) o elementos sustantivados, a través de los cuales se plasman los conceptos con los que se identifica al amor. Prácticamente todos los sustantivos aparecen complementados por un adjetivo calificativo antepuesto o pospuesto, un participio o una proposición subordinada de relativo que desempeñan la misma función que el adjetivo. Estos elementos aportan al sustantivo cualidades o aspectos semánticos negativos.
Junto a los sustantivos, el verbo que aparece casi con exclusividad es el verbo copulativo ser, que sirve, sobre todo en los dos cuartetos, de puente para establecer la relación de identidad entre el sujeto (el amor) y aquello con que se lo identifica metafóricamente (hielo, fuego, herida…). El verbo ser no transmite el significado de acción, más o menos pasajera, sino que implica esencia o permanencia, por lo que el amor es cada una de las cosas o conceptos con las que se lo identifica siempre, sin variación posible. Y como esto se presenta como objetivo, el poeta utiliza la tercera persona verbal.
El periodo sintáctico es muy conciso y breve. Los sintagmas verbales atributivos están yuxtapuestos, por lo que en el poema no se utilizan apenas enlaces o nexos, excepto en las proposiciones subordinadas adjetivas, que van introducidas por el relativo que: que duele y [que] no se siente (verso 2), que nos da cuidado (verso 5), que dura hasta el postrero parasismo (verso 10), que crece (verso 11).
Utiliza con profusión el recurso deíctico de la anáfora. El primer verso de las tres primeras estrofas comienza por la forma verbal es, que, además, se repite también al inicio de los versos segundo, tercero y cuarto del primer cuarteto. Igualmente existe anáfora en el comienzo de los mismos versos del segundo cuarteto, aunque el elemento coincidente es el artículo indefinido o indeterminado un. Con la anáfora se recuerda machaconamente la conexión entre el amor, que se mantiene elíptico -la elipsis es otro de los recursos utilizados por Quevedo en el poema- en las tres primeras estrofas, con los elementos con los que se lo relaciona y establece la identidad, con un significado que entendemos aditivo, aunque no lo exprese directamente.

Recursos léxico-semánticos
Predomina el léxico característico del amor cortés y del petrarquismo. El amor se identifica con imágenes metafóricas tópicas y antagónicas, como era frecuente. Lo original de Francisco de Quevedo en este poema no son los tópicos que utiliza, que siguen la tradición, sino el número de ellos que presenta, que va disminuyendo conforme van sucediéndose las estrofas. Así, en la primera incluye seis tópicos: el amor es hielo, fuego, herida, bien, mal, descanso; en la segunda, la mitad, tres: cobarde, andar y amar; en la tercera, solo dos: libertad y enfermedad. En la última el amor se convierte en abismo.
El léxico que emplea no es de difícil compresión. Solo algunas palabras pueden presentar alguna dificultad por ser el estilo del poema cuidado y culto: descuido, ‘flaqueza’; cuidado, ‘preocupación’; postrero, ‘último’; parasismo, ‘paroxismo’ o ‘acceso violento de una enfermedad que hace perder al paciente el sentido y la acción durante mucho tiempo’, y curada, ‘remediada’.
Es en este apartado donde el escritor utiliza más recursos literarios. Ya hemos señalado que el conceptismo, con muy pocas palabras, expresaba el mayor número de significados. Señalaremos algunos de los más destacados:
La metáfora o identificación de dos elementos que aparentemente no tienen conexión entre sí, pero que en el poema la adquieren: amor se identifica, como ya hemos señalado anteriormente, con hielo abrasador, fuego helado, herida, bien, etc.
La antítesis: algunos sustantivos van complementados por adjetivos que, fuera del contexto poemático, son incompatibles semánticamente, pero que en el poema no solo se hacen compatibles, sino que aportan una mayor fuerza poética y expresiva a la imagen, causando un mayor impacto en el lector al desviarse notablemente de la norma habitual y producir gran extrañeza: hielo abrasador, fuego helado, descanso muy cansado, libertad encarcelada. Estas imágenes son también claramente hiperbólicas. Igualmente se ponen muy cercanos términos antónimos, que contrastan entre sí: bien-mal, cobarde-valiente.
La derivación o utilización de palabras que comparten el mismo lexema o raíz, pero cuyo significado es claramente diferente o antitético: descanso-cansado, descuido-cuidado, amar-amado.
Con el Niño Amor se refiere a Cupido o a Eros, el dios del amor, que en la mitología grecorromana se le representa como a un niño con los ojos vendados.

Comentario del poema de Pedro Salinas Perdóname por ir así buscándote

febrero 21, 2008
COMENTARIO DE TEXTO

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.
Localización
Pedro Salinas califica su libro La voz a ti debida como “poema”, es decir, como un todo único e indivisible. Entre los versos aparecen espacios en blanco, formando textos analizables como entidades específicas, pero estas separaciones no coinciden en las diversas ediciones. Este texto cortresponde al fragmento 41 (vv. 1449-1470). Se encuentra, pues, en la segunda mitad del libro. Esta segunda parte ofrece, por lo general, un tono más pesimista que la primera, que se acrecentará en Razón de amor, siguiente obra de Salinas. Al llegar a estos versos, el amor optimista va encontrando obstáculos. El poeta desea lo mejor de la amada, y esta exigencia le acarrea dificultades, hasta el punto de dudar del amor de ella (vv. 1385-1406). Quizás por eso estos versos intentan una “reconciliación” y aclaran sus intenciones.
Análisis del contenido
El poema refleja la búsqueda del “Tú” esencial, de la esencia de la mujer, de su personalidad más íntima y verdadera, escondida detrás de las apariencias. El poeta desea encontrar “tu mejor tú”(v.6), aunque el proceso pueda resultar doloroso (y por eso debe pedir perdón en los versos 1 y 4-). No estamos, pues, ante un amor imposible, pero sí difícil. La necesidad de autenticidad introduce esta dificultad en el hecho amoroso. No se busca a una mujer más, sino al “Tú” ideal, y este proceso puede producir dolor (no olvidemos que el dolor, en la poesía de Salinas, es la “última forma/ de amar” (vv. 2192-93).
Precisamente por este punto comienza el poema: una doble petición de perdón, por la torpeza en la búsqueda (1-3) y por el posible dolor causado (4), aunque siempre con intención positiva, ya que se desea encontrar “tu mejor tú”, el ser escondido en un fondo “preciosísimo” (5-8). A partir de este momento, el poeta habla como si la búsqueda hubiese dado ya fruto (9-12), y se vuelve a iniciar un nuevo proceso de búsqueda, esta vez por parte del tú (13-22), que encontraría su auténtico ser, libre de pasado (17-18) y dispuesto a amar. Se cumple un proceso de purificación de la amada para encontrar su auténtico ser, un proceso de abandono de todo lo anecdótico (se ha hablado de un “misticismo profano” en Salinas: vía purgativa (catarsis) y vía unitiva: unión amado-amada. En este poema es más aprecieble el ascetismo, el proceso de perfeccionamiento). Sorprende el aparente contrasentido del último verso (“la nueva criatura que tú eras”): el poeta busca no a una mujer distinta, sino a la que ya era (en el libro ya asistimos con anterioridad al encuentro amoroso plenos del “tú” con el “yo”) y dejó de ser. Manifiesta la necesidad de recuperar un ser desprovisto de pasado y que transciende lo superficial; es el “ansia/ de irse dejando atrás/ anécdotas, vestidos y caricias,/ de llegar,/ atravesando todo/ lo que en ti cambia,/ a lo desnudo y a lo perdurable” (vv. 838-844; estos versos nos pueden aclarar el sentido del texto que analizamos). El poeta ha visto cómo la mujer, el “tú’, ha ido cambiando (v. 853) hacia lo inauténtico, y él desea recuperarla. Se considera “poseedor” del espíritu verdadero del “tú” (v. 856), pero es ella quien debe buscarse a sí misma..
En definitiva, el poeta desea (en este como en muchos otros poemas en La voz a ti debida) llegar al ser auténtico de la amada, recuperar el amor y, de paso, fortalecerlo y afianzarlo para que ella realice paralelamente el mismo proceso.
La estructura, ya esbozada en la explicación,puede ser resumida en el siguiente esquema:

1-12: Búsqueda por parte del Yo

1-8: Petición de perdón por la búsqueda

9-12: Encuentro del tú esencial

13-22: Búsqueda por parte del Tú. Proceso de catarsis.

Análisis de la forma
Aparentemente, este texto no ofrece muchas dificultades. Es fácil de entender pero en él encontramos aspectos muy interesantes que comentar.
Posee una métrica habitual en los poemas de La voz a ti debida: versos blancos, irregulares, con algunas rimas asonantes (la rima en “e-o” se repite cinco veces: “dentro”, “veo”, “cogerlo”, “quiero”, “ascendiendo”.). Hay doce versos endecasílabos, todos comunes (la mayoría heroicos o melódicos) y seis heptasílabos. En 18 de los 22 versos recae el acento principal en la sexta sílaba. Existe, pues, una fuerte uniformidad rítmica, que hace que podamos considerarla como una Silva de verso blanco. Modalidad versolibrista de la silva libre, en la que se combinan versos que poseen el mismo ritmo (yámbico o trocaico), aunque distinta medida. La silva de verso blanco yámbica, con combinaciones de versos de 11, 7, 9, 5, 14… es una de las combinaciones no estróficas más recurrentes de la poesía contemporánea.Es interesante observar el predominio de versos endecasílabos en la parte final del texto, con lo que la “ascensión” que el poeta le pide a su amada se ve complementada con esta “ascensión” en el número de sílabas de los versos finales.
El poema se inicia con cierta brusquedad fonética. La aliteración de consonantes dentales (vv. 1-3) refuerzan la sensación de torpeza y dolor, nota predominante en estos primeros versos. Esta idea se ve recalcada por los términos usados (“torpemente”, “dolor”).
En el terreno morfosintáctico, se observa una característica típica del estilo de Salinas: existe una gran cantidad de pronombres personales: cinco de primera persona (me, yo), y once de segunta persona (tú, ti, te), además de otros cinco determinantes posesivos (uno de primera persona y cuatro de segunda). La ausencia de nombres propios se justifica porque nos encontramos ante un proceso de búsqueda de esencias (“¡Qué alegría más alta:/ vivir en los pronombres!” -vv.496-497), búsqueda que constituye el eje del poema.
Por el contrario, tan sólo aparecen tres adjetivos: “preciosísimo” (refiriéndose al “fondo”, a la esencia de la amada), “rosadas” (nos remite al canon de belleza clásico; es un adjetivo habitual en Salinas) y “nueva”, en el último verso de este poema (formando una Antítesis.(“nueva”-“eras”) a la que antes aludimos).
El verbo “viste” (v.7) admite un doble significado (de ahí que podamos hablar de Dilogía: puede proceder de “ver” (tu mejor tú, que hasta ahora no has visto) o de “vestir” (tu mejor tú está dentro, no forma parte de tu vestimenta). Los dos sentidos se complementan, aunque es más probable que se emplee con el sentido primero (en correlación con el “veo” del mismo verso). A continuación (v.8) aparece una
Metáfora: el poeta es un “nadador por tu fondo”, un buceador que busca el ser escondido.
Cuando consigue encontrar el ser auténtico (vv.9-10, que se refuerzan con un
Paralelismo sintáctico), describe cómo expondría su logro mediante un<Símil: “como tiene/ el árbol la luz última/ que le ha encontrado al sol”; es decir, intentando aprovechar al máximo cada instante, porque sabe que este momento de plenitud tardará en repetirse. Una antítesis une las dos primeras partes del poema: el verdadero “tú” se encuentra en el fondo (v. 8), y el poeta quiere tenerlo “en alto” (v. 10).
En el verso 12 queda claro qué debe hacer el “yo” en esta búsqueda: su papel es el del árbol, que “le ha encontrado al sol” la lúz. Es decir, el “yo” no es estático, no se limita a recibir, sino que, como el árbol, debe esforzarse para arrancar la luz última.
En la última parte del poema observamos una aparente incongruencia (v.16): la mujer necesitará estar subida sobre sí misma para llegar a encontrarse. Es decir, debe salir de su cuerpo (accidental) para quedarse en lo únicamente esencial. De nuevo percibimos el ascetismo de la concepción amorosa saliniana. Hay que abandonar el propio cuerpo, en un proceso de ascensión. Así es como el “yo” quiere al “tú”: por encima de todo, de su pasado y de sus limitaciones. Representa el amor al tú verdadero pero escondido. Esta búsqueda tampoco será fácil. Requiere un esfuerzo, una “tensión” para lograr ascender “de ti a ti misma”, de ti a tu auténtico “tú”. Las contradicciones quedan resueltas cuando conocemos la concepción saliniana de la relación amorosa, plasmada magníficamente en estos versos.
Conclusiones

Salinas, con un léxico accesible, aparente escasez de recursos y gran profundidad, ha sabido reflejar en este poema su deseo de reencontrar a la amada, de reiniciar una relación que sólo podrá ser fructífera si se basa en la autenticidad. Autenticidad, junto con Belleza e Ingenio, son los pilares básicos de su poesía. Con esos presupuestos ha logrado un poema de gran calidad. No es extraño que Salinas se haya ganado, dentro de su generación, el sobrenombre de “poeta del amor”.