Posts Tagged ‘simbolismo’

Comentario del poema de Antonio Machado Todo pasa y todo queda

marzo 2, 2008

PROVERBIOS Y CANTARES – XLIV
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

Tema: El paso del tiempo

Estructura: 4 versos octosílabos (8 síalabas; arte menor), rimados los pares en asonante. Cabe destacar que la rima se hace en la sílaba aguda, por lo que los versos rimados tienen 7 sílabas reales, pero 8 líricas. Es la estructura típica de la copla. (8- 8a 8- 8a)

El poeta reflexiona aquí sobre el pasar fugaz de la vida (tempus fugit); cómo algunas cosas sí permanecen, pero la vida en sí misma simplemente acaba desapareciendo. Viviendo recorremos caminos, caminos que van todos a parar al mar, símbolo con el que Machado se refiere a la muerte.

Se puede observar la influencia de Manrique en esta simbología; Manrique y su Vita Flumen (la vida fluye)… “Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar”.

Machado pudo llegar a esta reflexión tras encontrarse con cómo algunas cosas que estuvieron presentes en su niñez siguen donde estaban y como eran, sin cambio perceptible alguno. En cambio, él sí que ha mermado durante todos estos años.

Como recursos estilísticos emplea la metáfora pura (sin mencionar el elemento real) que, como ya se ha mencionado, alude a los caminos (las vidas) y el mar (el fin común a todos esos caminos, es decir, la muerte).
Hacer caminos es vivir. Mientras vives, vas haciendo tu propio camino; pero al hacerlo sobre la mar (la muerte), significa que la porción de vida sobre la que te mueves es incomparable a la muerte que espera a que tu camino se acabe. O sea, que Machado quiere decir, que vivimos sobre un mar de muerte. Además, un camino sobre agua es lo más inestable del mundo; idea que también simboliza la fragilidad del “hilo de la vida”.

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Comentario de texto de Nunca perseguí la gloria de Antonio Machado

febrero 26, 2008

PROVERBIOS Y CANTARES – I
Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitmente y quebrarse.

*El poema de Machado habla acerca de la fugacidad y del cambio en general.
Digo en general porque habla de la fugacidad del mundo y tambien de que no tiene intencion de que su memoria perdure.

-En el principio del poema,Machado, menciona su falta de intencion por quedarse en la memoria de los hombres, esto es un poco chocante porque en literatura siempre se hablaba de una 2ªvida ,la de la memoria la cual era eterna y esta trataban de alcanzarla los poetas a través de sus obras, en cambio Machado no persigue eso,prefiere lo pasajero y efímero.
En la segunda parte habla del mundo que el prefiere,un mundo fugaz que describe como sutíl,ingravido y gentil y mundo fragil como las pompas de jabón.
-El simbolismo de esta segunda parte lo encontramos en la línea ocho “pintarse de sol y grana” esto hace referencia al atardecer, que representa el paso del tiempo y el final.
Y cuando dice “volar bajo el cielo azul” (refiriendode al mundo)podriamos interpretar el cielo como el mecanismo que mueve al mundo y hace que este cambie, por eso cuando dice al final que quiere ver como el mundo tiembla y se quiebra creo que se refiere a que haya un cambio.Pienso que puede ser asi porque Machado surfio la crisis del desastre colonial y es posible que en este poema reclame un cambio a su mundo o que todo lo que esta pasandole pase rápido.

*En este poema encontramos elementos tanto modernistas como del 98.Modernistas por el uso del simbolismo y del 98 por reclamar un cambio en el mundo.

*Con respecto a la métrica es regular, todos los versos son octosílabos (arte menor) y su rima es consonante aunque no sigue ningún esquema establecido.

Comentario del poema de Antonio Machado Todo pasa y todo queda

febrero 26, 2008

PROVERBIOS Y CANTARES – XLIV
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

Tema: El paso del tiempo

Estructura: 4 versos octosílabos (8 síalabas; arte menor), rimados los pares en asonante. Cabe destacar que la rima se hace en la sílaba aguda, por lo que los versos rimados tienen 7 sílabas reales, pero 8 líricas. Es la estructura típica de la copla. (8- 8a 8- 8a)

El poeta reflexiona aquí sobre el pasar fugaz de la vida (tempus fugit); cómo algunas cosas sí permanecen, pero la vida en sí misma simplemente acaba desapareciendo. Viviendo recorremos caminos, caminos que van todos a parar al mar, símbolo con el que Machado se refiere a la muerte.

Se puede observar la influencia de Manrique en esta simbología; Manrique y su Vita Flumen (la vida fluye)… “Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar”.

Machado pudo llegar a esta reflexión tras encontrarse con cómo algunas cosas que estuvieron presentes en su niñez siguen donde estaban y como eran, sin cambio perceptible alguno. En cambio, él sí que ha mermado durante todos estos años.

Como recursos estilísticos emplea la metáfora pura (sin mencionar el elemento real) que, como ya se ha mencionado, alude a los caminos (las vidas) y el mar (el fin común a todos esos caminos, es decir, la muerte).
Hacer caminos es vivir. Mientras vives, vas haciendo tu propio camino; pero al hacerlo sobre la mar (la muerte), significa que la porción de vida sobre la que te mueves es incomparable a la muerte que espera a que tu camino se acabe. O sea, que Machado quiere decir, que vivimos sobre un mar de muerte. Además, un camino sobre agua es lo más inestable del mundo; idea que también simboliza la fragilidad del “hilo de la vida”.

Comentario de texto de DESNUDA ESTÁ LA TIERRA de Antonio Machado

febrero 25, 2008

Desnuda está la tierra,

y el alma aúlla al horizonte pálido

como loba famélica. ¿Qué buscas,

poeta, en el ocaso?

¡Amargo caminar, porque el camino

pesa en el corazón! ¡El viento helado,

y la noche que llega, y la amargura

de la distancia!… En el camino blanco

algunos yertos árboles negrean;

en los montes lejanos

hay oro y sangre… El sol murió… ¿Qué buscas,

poeta, en el ocaso?

(Soledades, galerías y otros poemas, A. Machado)

El poema que se nos presenta para comentar pertenece al escritor Antonio Machado, poeta sevillano nacido en 1875. Fue hijo de una familia de intelectuales que se trasladó a Madrid cuando nuestro poeta tenía sólo ocho años. Cuando Antonio tenía 18 años muere su padre y tiene él que dedicarse a trabajar para sacar adelante a su familia: se convierte en actor teatral. En 1899, va junto con su hermano Manuel, a París, como traductor. Allí conoce a Rubén Darío, que le influirá en la primera parte de su producción literaria.

En 1903 vuelve a Madrid y colabora en revistas y periódicos como Helios, Blanco y negro, El País, etc. Posteriormente obtiene una cátedra de francés en el Instituto de Soria, donde transcurre una etapa fundamental de su vida: allí conoce a Leonor Izquierdo, mucho más joven que él, con quien se casa en 1909. Poco después, en agosto de 1912 la joven esposa muere como consecuencia de una violenta hemoptisis y él, muy afectado, se traslada a Baeza, aunque su alma permanecerá siempre en Soria.

En 1927 es elegido miembro de la Real Academia de la Lengua Española. En 1932 obtiene una cátedra en el Instituto Calderón, de Madrid, donde le sorprende la guerra civil, participando del lado republicano. Se traslada a Valencia donde vive una temporada y desde allí, pasando por Barcelona, se exilia a Francia en 1939, muriendo en Colliure el 22 de febrero de ese mismo año.

Machado, a pesar de ser un poeta no muy fecundo, escribió obras poéticas importantes que han dejado honda huella en la posteridad; entre ellas deben citarse Soledades, galerías y otros poemas, (1903-7), a la que pertenece el poema que vamos a comentar, Campos de Castilla (1912-17), Nuevas canciones (1924), Poesías en guerra (1937). En prosa publicó un conjunto de artículos, párrafos sueltos o cortos diálogos bajo el nombre de Juan de Mairena y, por último, con su hermano Manuel algunas piezas teatrales entre las que destacan Juan de Mañara, La Lola se va a los puertos, La duquesa de Benamejí, etc.

Los temas predilectos de Machado no son abundantes, pero sí muy reiterados a lo largo de sus páginas. Destacaríamos cuatro:

a) El tiempo, es el tema más importante y, según el propio poeta, posee una influencia esencial en la vida. Para expresar la temporalidad el poeta se sirve de las distintas partes del día o bien del diálogo entre el propio poeta y elementos que para él indican temporalidad: mañana, noche, fuente o agua.

b) La filosofía, le preocupa también por la temporalidad. Es de destacar la influencia de autores como Kant, Hegel, Schopenhauer y Bergson.

c) La religión, donde deben distinguirse dos aspectos fundamentales: el propiamente religioso que Machado criticó en su aspecto fetichista, y el tema de Dios a quien don Antonio buscó durante toda su vida sin conseguir encontrarlo.

d) La patria, donde aparece como auténtico noventayochista, es decir, un hombre preocupado por la realidad española de su época, que Machado denuncia y critica: la despreocupación, la superficialidad, la ignorancia, los vicios, etc.

Resumiendo, Machado ha pasado a la posteridad y ha influido en otros poetas fundamentalmente por los siguientes rasgos:

– La hondura en el enfoque de los problemas humanos.

– La identificación de un poeta con su tierra.

– La fidelidad a sí mismo.

– Por ser una de las cimas poéticas del s. XX.

Para situar el poema vamos a referirnos brevemente, pues no queremos ser prolijos, a la obra a la que pertenece y a su época. En 1903 publicó Machado una obra con el título de Soledades, que contenía 60 poemas. A esta primera versión se le añadieron 31 poemas que constituyen las “Galerías” y cinco poemas más que forman la agrupación denominada “Otros poemas”. La obra se publica de manera definitiva en 1907 con el nombre de Soledades, galerías y otros poemas.

El libro apareció en un panorama puramente modernista, pues en 1888 aparece la obra Azul, en 1896 Prosas profanas y en 1905 Cantos de vida y esperanza, todas ellas de Rubén Darío. Junto al autor nicaragüense publican obras también de carácter modernista autores españoles de los que sólo vamos a nombrar los más significativos: Poemas paganos (1896), de Manuel Reina, La corrida de toros (1889), de Salvador Rueda, El alto de los bohemios (1902), de Villaespesa y Alma (1900), Caprichos (1905), La fiesta nacional (1906), de Manuel Machado.

Sin embargo, Soledades rompe, en parte, con el Modernismo, pues aunque algunos poemas tienen carácter modernista, el modernismo de Machado es mucho más íntimo y personal que el de los autores citados anteriormente. Es innegable que en algunos poemas de la obra (XXVI, XXXI, etc.) predomina la forma sobre el contenido y que la emoción que el autor nos transmite se nota poco verdadera y es casi exclusivamente estética; sin embargo, la mayor parte del libro encierra un contenido que poco tiene que ver con el Modernismo propiamente dicho.

Es importante destacar el simbolismo que poseen muchos elementos de la obra (agua, tarde, tiempo, sueño, fuente, etc.) que le sirven a Machado para expresar sentimientos hondos y profundos.

Con sólo abrir la obra vemos cómo Machado se asombra ante lo que observa, fundamentalmente paisaje, y vemos cómo éste le produce dos emociones entremezcladas, la pena y la esperanza y como consecuencia aparece el tono fundamental y más característico de la obra: la melancolía, que, repetimos, le viene producida por la observación del paisaje o simplemente por un recuerdo de su infancia o su juventud. El recuerdo es un mecanismo al que recurre con muchísima frecuencia.

Según Sánchez Barbudo en la obra aparecen cinco grupos de poemas: unos expresan pasmo o asombro ante lo que el poeta observa; otros hacen alusión a la falta de amor (Machado siempre se quejaba amargamente de que las mujeres no le querían) o a una vieja angustia. En tercer lugar aparece un grupo de poemas que nos hablan de recuerdos, sueños y galerías íntimas; otros poemas se

refieren a descripciones e impresiones que siente el autor ante lo que observa. Un último grupo aparte, el menos importante y numeroso, recoge los poemas de carácter modernista.

Vamos a referirnos ya directamente al poema que nos ocupa. Es el número LXXIX y corresponde al apartado de “Galerías”, cuyos poemas suelen ser una indagación en lo más profundo y hondo del ser del poeta. Como en otras muchas ocasiones, en este poema Machado se vale del paisaje exterior para reflejar su estado anímico. Hay, pues, identificación entre el alma del poeta y el paisaje que se describe. Tanto una como otro se nos presentan oscuros, tristes, desamparados.

El tono general del texto es de melancolía, de desánimo, de pesar ante un recuerdo o ante la búsqueda de una explicación a su estado actual de desánimo. Machado se encuentra apesadumbrado, como en otros muchos poemas de la obra, y nos lo refleja mediante un paisaje oscuro, monótono, triste y amargo. Es muy probable que ese desánimo o malestar le venga producido como consecuencia de una reflexión sobre su vida, reflexión que se produce en el momento en que escribe el poema. El poeta se siente mal y ante ese malestar analiza su pasado y en él no encuentra nada agradable ni válido que le aparte de esa desazón que siente en el momento de escribir.

Es un poema de carácter íntimo y personal y, como en otros muchos casos, Machado analiza su situación presente mediante una introspección que casi en todos los casos resulta dolorosa por lo vacía que encuentra su vida, donde no encuentra cosas positivas ni momentos de alegría. Así en el texto casi todo es frío, oscuro, desangelado, triste y amargo. Basta fijarse en los versos para poder comprobarlo. Así, los verbos, aúlla, pesa, negrean, etc.; los sustantivos, noche, amargura, distancia, ocaso, etc. ; y, sobre todo, los adjetivos (predominan por ser un texto descriptivo), desnuda, pálido, famélica, amargo, lejanos, etc. indican y confirman ese malestar y esa amargura que aquejan al poeta.

Machado se encuentra abatido por cualquier causa, puede ser la vieja angustia, que siempre poseyó; la falta de amor, de la que siempre se quejó; la ausencia de Dios, a quien buscó siempre y nunca pareció encontrar, o, en general, su estado de ánimo depresivo, casi enfermizo y pesimista que según el mismo poeta se debe a “un dolor” que siempre le acosó y le hizo encontrarse perdido en un mundo, al que en muchos casos no encuentra sentido. Ese hallarse perdido en la vida le conecta con otros escritores y pensadores existencialistas como Schopenhauer, Bergson, Sartre, etc.

Sin embargo, en el poema aparece, tampoco es raro en nuestro poeta, una leve esperanza, una ligerísima fe en que este estado anímico sea superado. El poeta parece vislumbrar a lo lejos un rayo de esperanza. De ahí que junto a este paisaje oscuro, lúgubre, triste, aparezca “un camino blanco” que el poeta ve lejano y casi inexistente, pues junto “al camino blanco” hay “árboles que negrean”, pero ahí queda reflejada levemente esa blancura para dar en el poema esa sensación de melancolía producto de esa lucha entre lo triste y lo alegre, la desesperanza y la esperanza, la pena y la ilusión, siempre juntas y casi siempre inseparables en Machado.

De cualquier forma, y pese a todo, el tono general y global del poema es, como ya se dijo, de tristeza, de amargura, de desánimo y de malestar por algo que el poeta no nos confiesa, pero que le produce esa angustia que le hace gritar desesperadamente: “¿Qué buscas,/ poeta, en el ocaso?”. El autor se encuentra perdido y vacío y ante este sin sentido se pregunta qué buscas, a qué aspiras y a esa interrogación retórica nos responde él mismo identificándose hiperbólicamente con una loba hambrienta: nada, es decir, busco, pero no encontraré nada.

A nivel formal nos encontramos con doce versos de los cuales la mayoría son endecasílabos: 2, 3, 5, 6, 7, 8, 9 y 11 ( en el segundo observamos doce sílabas gramaticales, pero por terminar en palabra esdrújula cuentan métricamente once sílabas) y otros heptasílabos: los restantes. Si nos detenemos a observar la rima podemos comprobar que ésta es asonante en los pares, a-o (la sílaba postónica del segundo verso no interviene en la rima) por lo que podemos concluir que nos encontramos ante un tipo de composición muy utilizada por Bécquer con anterioridad y por nuestro poeta, Machado, y que recibe el nombre de silva romance o silva arromanzada, por tener sus versos el metro propio de la silva y la rima propia del romance.

También podemos destacar algunos recursos, pocos, pero muy bien utilizados, que hacen que ese mensaje que se nos quiere transmitir nos llegue de una manera más poética. Así, destacaríamos las metáforas “loba famélica” de enorme plasticidad y fuerza que representa al poeta, hambriento, deseoso de encontrar una respuestas a sus preguntas, a sus búsquedas, a sus preocupaciones; “en los montes lejanos / hay oro y sangre”, que le sirve para describir el anochecer, cuando está desapareciendo el sol; “el sol murió”, que debemos entender al pie de la letra, es decir, oscureció, se hizo de noche y, además, como expresión connotativa de su interior, de su angustia y malestar, de la falta de algo agradable y dichoso. La personificación “desnuda está la tierra”, que se refiere también a la soledad y desnudez del poeta; la sinestesia “amargo caminar” (el caminar no es amargo) lo es su estado anímico; la interrogación retórica “¿Qué buscas,/ poeta, en el ocaso?”, que le sirve para hacer hincapié en esa búsqueda que sabe, o al menos presiente, que no va a tener hallazgo, o el uso de las exclamaciones para insistir y resaltar su estado emocional.

También son dignos de resaltar la utilización del polisíndeton, sobre todo en la segunda estrofa, que sirven al poeta para dar lentitud y reposo a lo que dice, en perfecta armonía con lo que quiere decir: lo pesado, lo amargo, lo monótono que le resulta andar por la vida en esa situación; o la utilización de la reticencia (se expresa mediante puntos suspensivos) que el poeta utiliza para sugerir su estado de ánimo al lector: su tristeza, su pena, su desazón, su malestar se lo producen “la amargura del camino”, “la pesadez del corazón”, “el viento helado”, “la distancia” y… lo que nosotros queramos y podamos suponer.

Concluyendo, hemos analizado un poema de A. Machado perteneciente a su primera obra, Soledades, galerías y otros poemas, donde hemos apreciado el tono general del libro, la melancolía, y la temática de su obra en general, la soledad. En él predomina la tristeza y la amargura del poeta ante la vida. En algún momento se ha visto una levísima esperanza analizada en el pasado y proyectada hacia el futuro. Formalmente es una composición representativa de esta obra tanto por la métrica, como por los símbolos (el camino como vida) y estilísticamente es un poema aparentemente sencillo, pero donde se observa una perfecta selección léxica y un reducido número de recursos estilísticos, como la metáfora que identifica al poeta con una loba famélica, que junto a un ritmo lento y reposado dan al poema un tono sentencioso.

Todo ello nos confirma la concepción poética de Machado: la poesía como medio de comunicación. El poema posee gran calidad literaria, conseguida gracias a la estrecha relación entre el fondo y la forma: para expresar un tema hondo y profundo se han elegido medios lingüísticos y literarios austeros, pero muy rentables.

Comentario de texto de Esparce octubre, al blando movimiento de Juan Ramón Jiménez

febrero 25, 2008

OTOÑO

Esparce octubre, al blando movimiento

del sur, las hojas áureas y las rojas,

y, en la caída clara de las hojas,

se lleva al infinito el pensamiento.

¡Qué noble paz en este alejamiento

de todo; oh prado bello, que deshojas

tus flores; oh agua, fría ya, que mojas

con tu cristal estremecido el viento!

¿Encantamiento de oro!¡Cárcel pura,

en que el cuerpo, hecho alma, se estremece,

echado en el verdos de una colina!

En una decadencia de hermosura,

la vida se desnuda, y resplandece

a escelsitud de su verdad divina.

(Sonetos espirituales, Juan Ramón Jiménez)

El poema pertenece a su libro Sonetos espirituales, perteneciente a su primera etapa, la sensitiva, aunque es el último de dicha etapa y sirve de puente, casi, entre esta época y la segunda, la intelectual. El valor metafórico de la lengua juanramoniana con la estructura renacentista del soneto y bajo la apariencia de la poesía amorosa, desarrolla una reflexión sobre la poesía y su proceso de escritura.

El hecho de inventar la palabra en cada poema le posibilita la posobilidad de expresarlo nuevo y lo personal, lo absolutamente íntimo; nada se cuenta, porque no hay nada exterior al poema, todos son conjuntos simbólicos. Esta obra es típicamenete modernista por la utilización del color, la abundancia de elementos sensoriales, las brillantes adjetivaciones y por el empleo del metro largo.

Esta obra obre la segunda etapa de la poesía de Juan Ramón, en la que que se revela una voluntad de ver el mundo con ojos nuevos y propios, un tenaz esfuerzo por, libre de la visión convencional de las cosas y libre de la visión deformadora de cualquier código literario, mirar el mundo con ojos recién estrenados. Las cosas son el vestido y Juan Ramón busca “el desnudo” que hay tras ella: Así desde el libro Sonetos espirituales somete a sus poemas a una progresiva descontextualización y, para ello, le es preciso inventar una “nueva palabra” que le permita hablar de ese “desnudo” que las cosas visten. Tal palabra será la base de su poesía desnuda, una poesía que se hace extensiva a todos los niveles: fónico-rítmico, léxico, temático, etc. Como consecuencia de todo esto, el poema llega, a veces, a unos niveles tales de concisión expresiva, de abstracción y de ambigüedad que la crítica ha definido la escritura juanramoniana de esta etapa como “intelectualista” y como “hermética”. A esta impresión contribuye también la brevedad característica de los poemas de esta época, ya que Juan Ramón se esfuerza por dejar fuera del poema todo lo que suscita la emoción poética para darnos ésta desnuda.

El texto que vamos a comentar pertenece al libro ya mencionado, obra que sorprende por la tremenda disciplina formal a que se somete la materia: nos referimos a la elección del soneto endecasílabo como estrofa común y unitaria de todos los poemas del libro. El soneto que comentamos tiene por título “Otoño” y es el poema que cierra el libro.

En una primera lectura puede percebirse una temática amorosa; sin embargo, observamos que, en un palno más profundo, se plantea el problema de la difícil coexistencia entre “el anhelar divino” y “la miseria de la carne umbrosa”. Desde esta perspectiva, el lenguaje amoroso se revela como lenguaje metafórico. Así, el título del poema “Otoño” funciona a modo de epifonema, dándonos el tema del soneto: el otoño al fondo como norma de recogimiento y renuncia, el otoño, época en que caen las hojas y se desnudan los árboles. Así observamos la dualidad a la que antes nos referíamos: el cuerpo se desnuda y se ve su belleza, la poesía se deshace de ropajes típicos modernistas y se convierte en poesía pura: podemos observarlo en los versos 3 y 4: “ y en la caída clara de sus hojas/ se lleva al infinito al pensamiento.” También en los versos 3 y 4 del segundo cuarteto: “De todo, oh, prado bello, que deshojas/ tus flores , oh, agua, fría ya, que mojas”

Por otro lado, el poeta parece decirnos que cuando la hermosura, la belleza física decae, se aprecia realmente el verdadero amor, la poesía pura. Ello podemos observarlo en el último terceto: “En una decadencia de hermosura/ la vida se desnuda, y resplandece / la escelsitud de su verdad divina”. Esta pureza, parece perderse en el cuerpo, en todo aquello superficial que lo rodea. De esta forma nos encontramos con el sentido metafórico del cuerpo como cárcel, cárcel en que se encierra el alma, lo que indica la aceptación de la existencia humana y el deseo de llegar a la desnudez. Lo podemos apreciar en el primer soneto: “¡Encantamiento de oro!¡cárcel pura / en que el cuerpo, hecho alma, se enternece / echado en el verdor de una colina”. Todo se dice de manera rápida, marcada por la presencia del asíndeton, esdecir, por la ausencia de conjunciones, por la abundancia de adjetivos como “de oro”, pura, etc.

En línea generales podríamos decir que éste es el tema del soneto: la poesía pura, la búsqueda de la pureza, todo ello expresado en formas metafóricas y cargado de una numerosa adjetivación llena de elementos sensoriales: “blando movimiento”, “ caída clara”, “hojas aureas y rojas” (rojas proque son las hojas del otoño), “prado bello”, “agua fría”, “estremecido viento”, etc. Junto a esa adjetivación cromática: “rojo”, “de oro”, enlazadas por términos metafóricos, hemos de resaltar los sustantivos que encabezan cada una de las cuatro partes formales que componen el soneto; ellos están situados en el primer verso de cada parte y son el tema sobre el que el poeta va a hablar a continuación apoyándose en otros sustantivos y adjetivos, pero siempre del mismo modo, con un tono descriptivo y lento, utilizando para ello el asíndeton, recurso que, junto a la metáfora, predomina en todo el poema:

Primer cuarteto: Octubre

Segundo cuarteto: Paz

Priemer terceto: Encantamiento.

Segundo terceto: Decadencia.

Hemos de destacar, también, los dos últimos versos del poema, en los que podemos resaltar una anáfora en los dos últimos versos: “la”…/ “la…”. En ellos vemos claramente reflejada la idea de la desnudez y lo que “resplandece” tras ella: “la verdad divina”.

Concluyendo, este poema que, como dijimos, cierra el libro Sonetos espiriatuales es un soneto clave en la idea de la “desnudez”, que tanta importancia tendrá en su obra posterior.

Comentario de texto de EL VIAJE DEFINITIVO de Juan Ramón Jiménez

febrero 25, 2008

EL VIAJE DEFINITIVO

Juan R. Jiménez

…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros

cantando;

y se quedará mi huerto, con su verde árbol,

y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;

y tocarán, como esta tarde están tocando,

las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que se amaron;

y el pueblo se hará nuevo cada año;

y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,

mi espíritu errará nostáljico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol

verde, sin pozo blanco,

sin cielo azul y plácido…

Y se quedarán los pájaros cantando.

Cuestiones

1.- Señala el tema del texto.

2.- Elabora un esquema con las ideas principales y secundarias.

3.- Comentario crítico del texto.

4.- Analiza sintácticamente los elementos pronominales del poema.

1.- Señala el tema del texto.

El tema del texto es la continuación de la vida en el mundo tras la muerte del autor

2.- Elabora un esquema con las ideas principales y secundarias.

El texto se organiza en tres partes: la primera comprende del primer verso al sexto y trata sobre el transcurso normal de la vida en el entorno donde transcurrirá la vida del autor una vez éste haya muerto; la segunda, que corresponde desde el verso séptimo al décimo, el autor contempla el hecho de que morirán igualmente aquellos que le amaron mientras que nacerán otros y su espíritu irá de un lado a otro, sin rumbo fijo, por su huerto, nostálgico; y la última parte, desde el verso once hasta el número catorce, donde Juan Ramón Jiménez sintetiza todo lo anterior reiterando que tras la muerte lo perderá todo y se quedará solo mientras que la vida, indiferente, continúa su fluir.

3.- Comentario crítico del texto.

En este poema Juan Ramón Jiménez aborda el tema de la muerte como un hecho de nula trascendencia para el mundo en su conjunto. De hecho, diariamente mueren muchas personas y, por así decirlo, el mundo continúa girando. Así podemos pensar que la muerte es una continuación de la vida en su conjunto, es algo irremediable que forma parte de ella y que no está fuera sino dentro de la misma. También el poeta señala que, en el lado opuesto, cada año nacen muchas personas. En cierto modo, ellas vienen a sustituir a todas aquellas personas que han fallecido, no en el sentido de que sus vidas sean réplicas de las anteriores sino que son las que hacen posible la perpetuación de la vida en el mundo. Y aquí está realmente la clave del asunto, como la vida es como un testigo que un corredor pasa a otro, con la excepción de que nadie sabe con certeza cuando empezó y menos aún cuando se llegará a la meta. Finalmente, Juan Ramón también se refiere a qué es lo que hay tras la muerte, señalando que es el espíritu. Este es un tema mucho más controvertido en la actualidad en que el que simplemente se cree o no se cree. Realmente, en mi opinión, el espíritu es por un lado el resultado del anhelo humano de trascender a la muerte, fruto de su miedo a que su existencia pueda tener un fin. No obstante, por otro lado, no podemos ignorar que la vida humana se desarrolla en una dualidad cuerpo – alma que invita a pensar que el alma es el elemento que siempre perdura.